Aunque han trasladado su residencia a Bogotá, a FIDEL BASSA, y a su encantadora esposa SHIRLEY CASTILLO, los seguimos considerando con mucho cariño como caminantes de Barranquilla.
Incansable apoyadora, Caminante II, Elenco de muchos seminarios, SHIRLEY merece nuestro pequeño pero sincero homenaje por su invaluable aporte durante varios años en la Organización CAMINOS BARRANQUILLA hasta su traslado a Bogotá, y de FIDEL, pues que más podemos agregar de ese ejemplo por excelencia de superación y de éxito, quien no solo nos regaló las glorias de ser campeón mundial de boxeo para Colombia, sino que su legado de coraje y valentía nunca se podrá ir de nuestras memorias como la mejor de las motivaciones.
Es inevitable recordarle ahora, con su habitual humildad, apoyando como Elenco, cargando sillas, repartiendo papelería, ...por eso como pretexto para nombrarle, reproducimos un reportaje de Estewil Quesada, publicado en el periódico EL TIEMPO, el pasado 10 de febrero.

CON CARIÑO PARA TI, FIDEL!!


Fidel Bassa, de vendedor de pescado a vendedor de educación

A los 44 años, el ex campeón mundial mosca maneja su empresa editorial. Habló en exclusiva para El Tiempo sobre cómo es su vida 20 años después de ganar el título.

Cien Años de Soledad voló como mariposa amarilla de Mauricio Babilonia, la mañana del martes 14 de diciembre de 1982, en una habitación del tercer piso del hotel Universo, en Maicao (La Guajira).

Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura cinco días atrás en Estocolmo, pero desde el anuncio como escritor laureado, dos meses antes, sus obras eran 'devoradas' por millones de lectores en el mundo.

Y allí, en ese hotel, el autor de esta nota intentaba persuadir a Fidel Bassa de esperar la ceremonia final del jueves 16 y recibir su medalla de bronce. Pero Bassa, nacido en El Retén, entonces corregimiento de Aracataca (Magdalena), la cuna de García Márquez, estaba furioso porque en la víspera lo despojaron de una clara victoria sobre el bogotano Octavio Cruz Oquendo y el derecho de pelear la final de la división mosca.

"El bronce no sirve pa' na'... Me voy ya a Barranquilla a seguir vendiendo pesca'o", dijo molesto, despidiéndose de sus compañeros de habitación, Eder González y Leonel Bravo.

Escasa educación

Bassa no sabía en Maicao-82 quién era García Márquez. Con seguridad, de haber estudiado en El Retén, lo sabría. Pero el cuarto de los ocho hermanos del matrimonio de Pedro y Pascuala salió pequeño del pueblo y, de la mano de parientes, pasó a otros, como Cucal, Palo Alto, San Onofre (Sucre) y Marialabaja (Bolívar) antes de llegar a Luruaco (Atlántico).

Comenzó a estudiar a los 10 años, cuando podía. La prioridad era ayudar en casa para conseguir el alimento diario. También estudió dos años en Luruaco, donde vendía el producto símbolo de la población, la arepa de huevo. Apenas llegó hasta cuarto de elemental. "Era buen estudiante, pero en cuatro años interrumpidos de estudios no pude medir cuál era mi mejor materia", asegura. Tenía 14 años cuando se vino a Barranquilla, detrás de su tío Lucio Santana.

La primera noche durmió entre cajas de cartón. Empezó a trabajar como ayudante de albañilería y, un año después, como vendedor de bocachico por las calles del norte de la ciudad. Todos los días estaba en el mercado comprando el pescado a las 4 a.m. Esa era su vida, sin libros ni lectura, hasta cuando a los 17 años descubrió cerca a su casa un gimnasio de boxeo, llamado El Campeón. Allí, bajo la dirección técnica de Ernesto Ramírez, se convirtió en peleador. Entonces empezó a leer los periódicos que sacaban sus fotos y los resultados del boxeo.

Pero dos personas cambiaron su vida. Billy Chams, con quien firmó como apoderado al convertirse profesional en 1984, y el panameño Ramón Dossman, entrenador. Chams lo llevaba a almorzar a su casa, donde su tía, la poetisa Meira del Mar (Olga Chams), le hablaba de la importancia de las letras y la lectura. Dossman le habló de cultura.

"Tienes que aprender de los viajes. Todo lo llevarás en la mente", le decía Dossman luego de la primera defensa como campeón, en Belfast (Irlanda del Norte).

Retirado del boxeo, Editorial Planeta lo contrata como relacionista público, en 1990. Su trabajo era tocar las puertas de los gerentes de empresas y firmas para solicitar una cita. Los vendedores hacían su trabajo. Así estuvo radicado en Bogotá, Apartadó (Antioquia), Medellín y Cali.

En 1994 regresó a Barranquilla como distribuidor independiente de Planeta. Al año siguiente compró su propia oficina y organizó su empresa encargada de vender material didáctico en la Costa Caribe.

"Gestiono proyectos y asesoro a colegios para dotarlos de bibliotecas", dice el presidente de Mundo Científico, como se llama desde hace tres años la empresa, que desde finales de 2005 trasladó la oficina principal a Bogotá y tiene la sucursal en Barranquilla, reuniendo a 32 empleados. Recorre ferias del libro en varios países y es inquieto por las novedades educativas y culturales. "Me falta mucho estudio (en Barranquilla recibía clases en su apartamento de matemáticas y cultura general). Pero me sirvió mucho un libro: 'Piense y hágase rico', de Napoleón Hill. Es el 'papá' de todos los libros de autoayuda. Y todo está en lo que te propongas mentalmente. Así pude convertirme en un vendedor de educación y cultura...

Golpe por golpe

Fidel Bassa sorprendió ganando el título mundial mosca de la AMB el 13 de febrero de 1987, en Barranquilla (el martes se cumplen 20 años), al vencer al favorito panameño Hilario Zapata, recién premiado como el mejor boxeador del mundo por la AMB por las cinco defensas en 1986.

Bassa realizó seis defensas exitosas (dos en Irlanda del Norte, una en E. U., otra en Panamá y dos en Colombia). Su récord quedó en 22 triunfos, una derrota y un empate. Los expertos lo catalogan como un boxeador de coraje, guerrero y batallador. Como su transitar en la propia vida...

Caída

El 30 de septiembre de 1989, Fidel Bassa perdió en la séptima defensa de su título mundial mosca con el venezolano Jesús Rojas. En Barranquilla, el colombiano no pudo vencer a su rival.

Lo reconoce

"Después de tanto tiempo no hay duda de que la educación y la cultura son las bases para el progreso de los pueblos".

Estéwil Quesada
Corresponsal EL TIEMPO
Barranquilla


Fidel Bassa junto con el Pibe Valderrama, en especial encuentro con el presidente Alvaro Uribe

Shirley Castillo como Elenco activo en uno de tantos Seminarios